Del viaje, el vuelo II y III

Hay un reto para los que hacen libros de artista muy estimulante que consiste en encontrar la manera de reproducir una pieza única en una edición asequible al comprador -ya sea el coleccionista o el curioso que disfruta de los libros raros- sin traicionar el espíritu del libro original. Para mí se parece a la labor del traductor porque significa transportar un mensaje, una historia, una esencia, a otro lenguaje. Sacrificar materiales o procesos técnicos no debería llevarnos a la pérdida del carácter genuino de la pieza.

A este reto nos enfrentamos Javiera y yo cuando nos propusimos hacer una edición para coleccionista de nuestro Del viaje, el vuelo. Una edición con tiraje de 5 ejemplares muy cuidada, desde el papel hasta la impresión de las imágenes. Lo insacrificable: las tapas en forma de alas articuladas. Para no perder la calidad de las estampas originales los libros fueron impresos íntegramente en estampa digital gicleé en Tinta Invisible Edicions. La cuestión artesanal, manual, de la confección del libro también era algo a mantener pero volver a cortar y pegar todas las plumas una a una en las tapas era inviable así que reproducimos la textura de las alas mediante un gofrado realizado con plancha de fotopolímero y el contorno de las alas-tapas fue recortado a mano. El interior del libro lo convertimos en acordeón puesto que con la estampa digital ya no era preciso el papel vegetal entre cada pareja de grabado y dibujo. Del mismo tamaño que el original, cuadrado.

Del viaje, el vuelo II

Estábamos tan orgullosas de nuestro libro alado y queríamos hacer que llegara a tanta gente que nos dimos cuenta que esta segunda versión seguía siendo cara para el bolsillo de a pie. Decidimos seguir traduciendo nuestra obra a un nuevo lenguaje, o dicho de otro modo, a materiales y técnicas que permitieran hacer un tiraje de 100 ejemplares sin alejarnos demasiado del original. En este caso estampamos las imágenes de los grabados en una tira de papel de 2 metros en offset digital que nos obligó a reducir algunos centímetros el tamaño del libro. Encargamos un troquel con el perfil de las alas abiertas, para no tener que cortar las 100 tapas a mano, e hicimos una nueva plancha de fotopolímero para gofrar las alas de las cubiertas, que sí fueron gofradas una por una por nosotras y que mantenían el sistema articulado de despliegue de la tapa-ala.

Del viaje, el vuelo III

Ambas versiones han sido expuestas junto al ejemplar único y original, en ferias (Arts LibrisMasquelibros, etc) y diversas exposiciones y festivales sobre libro de artista (Festival de libros ilustrados Como Pedro Por Mi Casa). Algunos ejemplares del tiraje para coleccionistas han sido adquiridos por particulares e instituciones (archivo de la Biblioteca de la Universidad Católica de Chile), lo cual nos complace y nos anima a seguir con nuestro trabajo.

Foto de Javiera Pintocanales